domingo, 16 de abril de 2017

primera salida a terreno

Monasterio de los Benedictinos

Altar de la iglesia, se puede
apreciar los distintos tonos
de sombra
Con taller de laboratorio tuvimos nuestra primera salida a terreno. Fuimos al monasterio de los Benedictinos. Digamos que teníamos la idea de que era lejos, pero no la idea de que era casi llegando a Argentina. Tras un buen rato en metro, en micro y 9 personas en un auto para 5, logramos llegar. Debo confesar que cuando dijeron que íbamos a un monasterio, me imaginé que íbamos a llegar a un convento como estos que se encuentran en México, en medio del desierto, con palmeras y una arquitectura bien "latina". Pero no, al llegar solo vi una iglesia de arquitectura moderna. No llamaba mucho la atención, era un poco simple. Al principio todos nos decepcionamos, después nos preguntamos porque tenía que ser este lugar tan lejos y no tan interesante a simple vista, siendo que (desde el punto de vista de la arquitectura) hay iglesias más llamativas como la de los sacramentinos.

Pequeña ventana por donde
entraba la luz
Cuando entramos entendimos porque vinimos a este a lugar, por su iluminación. A diferencia de las iglesias comunes y corrientes, esta iglesia se caracteriza por no tener grandes vitrales por los que pase la luz. En sus esquinas tenía pequeñas ventanas por los que pasaba la luz iluminando la iglesia. se producían distintos tonos de sombra en los lugares por los que entraba la luz.
Ventana por donde entraba
la luz






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