miércoles, 29 de marzo de 2017

Primer taller

Logre comprar todo a pesar de que
faltaran 10 minutos para cerrar
Llegar y no saber nada

Llego el momento de tener el primer taller propiamente tal. Después de comprar todos los materiales, llegamos al primer taller listos para empezar el primer encargo, la máquina de claro-oscuro. Sin embargo, se produjo una sensación un tanto rara, ya que nadie sabía cómo hacerlo. Cuando llegó Sebastián, las dudas se aclararon un poco y empezamos tensando el alambre con el taladro, para luego soldarlo.

Al momento de soldar
El miedo de todos (incluido el mío) era soldar, nadie sabía hacerlo. Teníamos miedo de quemarnos o que se nos derritiera la mano. Al final fue mas fácil de lo que creíamos y empezamos a soldar.

Debo decir que me costó bastante, ya que tengo muy mal pulso. Lo divertido era que para que me saliera bien, debí hacerlo con las dos manos, de pie y en la posición de como si le estuviera enterrando un cuchillo a alguien. Aun así pude hacer mi primera soldadura, la cual no quedo nada mal, fue como una especie de nivel superado.

Tras darme cuenta que estuve casi las tres horas del taller haciendo casi solo una soldadura, decidí quedarme el día siguiente, para avanzar en esta especie de hashtag en tres dimensiones.




Primer dia en Arquitectura

Primera experiencia

Al momento de entrar a arquitectura, todos tenemos la idea de que nos vamos a "volar" creando edificios, diseñando construcciones poco comunes o "maqueteando" proyectos para el gobierno. Mi caso fue asi, creia que todo seria asi de loco. Con mi grupo de amigos llegamos entusiasmados al primer taller, listos para diseñar un nuevo World Trade Center, hasta que el profesor Sebastian Vizcarra dice;

"En primer año no existen los edificios, todo lo que haremos son algo así como construcciones abstractas para ver cómo les afecta la luz, el calor y el viento"

Cuando Sebastián dijo eso, no fue decepción lo que tuve, pero igual fue como raro saber que (por decirlo de una forma) todo sería un proceso largo.